Rehabilitación para COVID persistente: guía segura
Conoce cuándo la fisioterapia puede ayudar, cómo manejar la fatiga y por qué el ejercicio debe adaptarse a los síntomas de cada paciente.
La mayoría de las personas se recupera por completo después del COVID-19. Sin embargo, algunas continúan con fatiga, falta de aire, palpitaciones, dificultad para concentrarse u otros síntomas durante semanas o meses. Esta condición se conoce como COVID persistente o afección posterior al COVID-19.
La rehabilitación puede ayudar a recuperar funciones, adaptarse a las limitaciones y mejorar la calidad de vida. No obstante, debe diseñarse según los síntomas de cada paciente. En algunas personas, aumentar el ejercicio demasiado rápido puede provocar una recaída importante.
Por esta razón, la fisioterapia respiratoria y el acondicionamiento físico deben comenzar después de una valoración profesional y no mediante una rutina general tomada de internet.
¿Qué es el COVID persistente?La Organización Mundial de la Salud define la afección posterior al COVID-19 como un conjunto de síntomas que generalmente comienza dentro de los tres meses posteriores a la infección y dura al menos dos meses, sin que otra enfermedad explique mejor el cuadro.
Los síntomas pueden:
- Continuar desde la infección inicial.
- Aparecer después de una recuperación aparente.
- Mejorar y regresar tiempo después.
- Cambiar de intensidad.
- Afectar uno o varios sistemas del organismo.
- Limitar el trabajo, el estudio y las actividades cotidianas.
La OMS calcula que aproximadamente 6 de cada 100 personas que han tenido COVID-19 desarrollan esta condición, aunque las estimaciones varían y gran parte de la información procede de los primeros años de la pandemia. El riesgo parece haber disminuido, pero cada nueva infección todavía implica la posibilidad de desarrollar síntomas prolongados.
¿Quién puede desarrollar COVID persistente?Cualquier persona que haya tenido una infección por SARS-CoV-2 puede desarrollar síntomas persistentes, incluso si la enfermedad inicial fue leve o no necesitó hospitalización.
El riesgo puede ser mayor en:
- Personas que tuvieron COVID-19 grave.
- Pacientes hospitalizados o atendidos en cuidados intensivos.
- Personas con infecciones repetidas.
- Adultos mayores.
- Mujeres.
- Personas que fuman.
- Pacientes con sobrepeso u obesidad.
- Personas con enfermedades crónicas.
- Pacientes con discapacidad o dificultades para acceder a servicios médicos.
También puede presentarse en adultos jóvenes, adolescentes y personas que antes de la infección se encontraban sanas.
Síntomas frecuentes del COVID persistenteSe han relacionado más de 200 síntomas con esta condición. No todas las personas presentan los mismos ni con la misma intensidad.
Síntomas generales- Fatiga que interfiere con la vida diaria.
- Sensación de debilidad.
- Fiebre o sensación febril.
- Alteraciones del sueño.
- Dolor muscular o articular.
- Empeoramiento después de una actividad.
- Falta de aire.
- Tos persistente.
- Dolor o presión en el pecho.
- Palpitaciones.
- Frecuencia cardiaca acelerada.
- Menor tolerancia al esfuerzo.
- Sensación de desmayo.
- Dificultad para pensar o concentrarse.
- Problemas de memoria.
- Dolor de cabeza.
- Mareos al ponerse de pie.
- Hormigueo.
- Cambios en el olfato o el gusto.
- Ansiedad o depresión.
- Dolor abdominal o diarrea.
- Alteraciones menstruales.
- Erupciones cutáneas.
- Dificultades para hablar o tragar.
Los síntomas pueden fluctuar y los estudios habituales pueden ser normales. Los CDC advierten que los análisis y las imágenes no deben utilizarse como la única medida para valorar el bienestar del paciente. Actualmente, tampoco existe una prueba única que confirme o descarte el COVID persistente.
¿Qué es el malestar post-esfuerzo?El malestar post-esfuerzo es uno de los aspectos más importantes que deben evaluarse antes de comenzar un programa de rehabilitación.
Se trata del empeoramiento de los síntomas después de una actividad física, mental, emocional o social que antes podía resultar tolerable. También se conoce como PEM o exacerbación post-esfuerzo.
Puede causar:
- Fatiga intensa.
- Mayor dificultad para pensar.
- Dolor muscular o de cabeza.
- Palpitaciones.
- Falta de aire.
- Alteraciones del sueño.
- Sensación general de enfermedad.
El empeoramiento puede aparecer entre 12 y 48 horas después de la actividad y durar varios días o semanas. Por ello, no siempre es evidente durante la sesión de fisioterapia.
Una persona puede sentirse bien mientras camina o hace ejercicio y presentar una recaída al día siguiente. En estos casos, recomendar “hacer un poco más cada día” puede empeorar la condición.
¿Todas las personas con COVID persistente deben hacer ejercicio?No. El ejercicio puede ser beneficioso para algunas personas, pero no es una indicación universal.
Es importante diferenciar entre dos situaciones.
Desacondicionamiento físico sin malestar post-esfuerzoDespués de una hospitalización o un periodo prolongado de reposo, algunas personas pierden fuerza y resistencia. Si no presentan exacerbación post-esfuerzo ni complicaciones cardiacas o respiratorias, pueden beneficiarse de un programa supervisado.
Este programa puede incluir:
- Ejercicios suaves de movilidad.
- Fortalecimiento progresivo.
- Entrenamiento aeróbico de baja intensidad.
- Práctica de actividades cotidianas.
- Rehabilitación respiratoria cuando esté indicada.
- Regreso gradual al trabajo o al deporte.
La intensidad debe adaptarse a la respuesta del paciente y no basarse únicamente en una rutina predeterminada.
COVID persistente con malestar post-esfuerzo
Cuando la actividad provoca una recaída tardía, la prioridad no es aumentar el ejercicio. El primer objetivo es estabilizar los síntomas y evitar ciclos de exceso de actividad seguidos de agotamiento.
El tratamiento puede incluir:
- Manejo del ritmo o pacing.
- Distribución de las actividades durante el día.
- Descansos planificados.
- Conservación de energía.
- Registro de actividades y síntomas.
- Identificación de factores que desencadenan recaídas.
- Adaptaciones en casa, escuela o trabajo.
La actividad solo debe aumentarse cuando sea tolerable y no empeore los síntomas durante los días posteriores.
La OMS recomienda utilizar estrategias de conservación de energía para quienes presentan exacerbación post-esfuerzo. El entrenamiento físico debe plantearse con precaución y únicamente cuando este patrón no está presente.
¿En qué consiste la fisioterapia respiratoria?La fisioterapia respiratoria no consiste simplemente en respirar profundamente varias veces al día. El tratamiento depende de la causa de la falta de aire y de los hallazgos de la valoración.
Antes de indicarla, el especialista debe investigar si existe:
- Alteración del patrón respiratorio.
- Hiperventilación.
- Debilidad de los músculos respiratorios.
- Enfermedad pulmonar residual.
- Tos persistente.
- Acumulación de secreciones.
- Desaturación durante el esfuerzo.
- Ansiedad relacionada con la respiración.
- Malestar post-esfuerzo.
Según cada caso, el programa puede incorporar:
- Reeducación del patrón respiratorio.
- Respiración nasal.
- Control diafragmático.
- Posiciones para aliviar la sensación de falta de aire.
- Técnicas para movilizar secreciones cuando sean necesarias.
- Manejo del ritmo durante las actividades.
- Educación para identificar signos de alarma.
- Actividad física cuidadosamente dosificada cuando sea segura.
No todas las personas necesitan los mismos ejercicios. Una rutina inadecuada puede aumentar el mareo, la hiperventilación, la fatiga o las palpitaciones.
Valoración antes de comenzar la rehabilitaciónAntes de iniciar un programa de ejercicio o fisioterapia cardiopulmonar se debe revisar la historia clínica y descartar problemas que requieran atención específica.
La valoración puede incluir:
- Evolución de los síntomas desde la infección.
- Frecuencia cardiaca y presión arterial.
- Saturación de oxígeno en reposo.
- Respuesta al ponerse de pie.
- Capacidad para realizar actividades cotidianas.
- Síntomas durante y después del esfuerzo.
- Calidad del sueño.
- Estado cognitivo y emocional.
- Enfermedades y medicamentos previos.
Dependiendo de los síntomas, el médico puede solicitar un electrocardiograma, estudios de laboratorio, pruebas de función pulmonar, ecocardiograma o estudios de imagen. No todas las personas necesitan las mismas pruebas.
La OMS recomienda descartar y tratar la afectación cardiaca y la desaturación durante el esfuerzo antes de considerar entrenamiento físico.
Disautonomía e intolerancia ortostáticaAlgunas personas con COVID persistente presentan alteraciones del sistema nervioso autónomo. Este sistema regula funciones como la frecuencia cardiaca y la presión arterial.
La intolerancia ortostática puede provocar:
- Mareo al ponerse de pie.
- Palpitaciones.
- Visión borrosa.
- Debilidad.
- Dolor de cabeza.
- Sensación de desmayo.
- Dificultad para permanecer de pie.
- Empeoramiento después del calor o una ducha.
Estos síntomas requieren evaluación. El tratamiento puede incluir educación, cambios de posición, adaptación de actividades y otras medidas indicadas por el especialista. No deben atribuirse únicamente a falta de condición física.
Objetivos de la rehabilitaciónLa rehabilitación busca mejorar la función y la calidad de vida, pero las metas deben ser realistas e individualizadas.
Algunos objetivos pueden ser:
- Controlar mejor la respiración.
- Realizar actividades cotidianas con menos síntomas.
- Recuperar fuerza cuando sea seguro.
- Manejar la fatiga y conservar energía.
- Mejorar el equilibrio y la movilidad.
- Reducir el riesgo de recaídas.
- Retomar gradualmente el trabajo o el estudio.
- Adaptar el hogar o el espacio laboral.
- Mejorar la autonomía.
En algunos pacientes, el primer avance no será caminar una distancia mayor, sino poder bañarse, preparar alimentos o trabajar unas horas sin empeorar al día siguiente.
Un tratamiento multidisciplinarioEl COVID persistente puede afectar diferentes sistemas. Por eso, el tratamiento no siempre depende exclusivamente de la fisioterapia.
El equipo puede incluir especialistas en:
- Medicina General o Medicina Interna.
- Medicina Física y Rehabilitación.
- Neumología.
- Cardiología.
- Neurología.
- Fisioterapia cardiopulmonar.
- Terapia ocupacional.
- Psicología o Psiquiatría.
- Nutrición.
- Terapia de lenguaje y deglución.
El plan debe centrarse en los síntomas que más limitan al paciente y en objetivos acordados con él. Aunque todavía no existe un tratamiento único para el COVID persistente, sí es posible tratar problemas específicos, controlar síntomas y ofrecer apoyos para mejorar la vida diaria.
¿Cuándo se debe suspender el ejercicio y buscar atención?Detén la actividad y solicita atención médica si se presenta:
- Dolor o presión en el pecho.
- Falta de aire intensa o progresiva.
- Desmayo.
- Saturación de oxígeno baja o en descenso.
- Palpitaciones sostenidas.
- Confusión.
- Debilidad en un lado del cuerpo.
- Dificultad repentina para hablar.
- Tos con sangre.
- Dolor de cabeza súbito e intenso.
- Empeoramiento rápido del estado general.
Estos síntomas no deben considerarse automáticamente parte del COVID persistente. Algunas complicaciones cardiacas, pulmonares o neurológicas requieren atención urgente.
Cómo reducir el riesgo de nuevas infeccionesCada nueva infección por SARS-CoV-2 implica otro riesgo de desarrollar COVID persistente. Para reducirlo:
- Mantén actualizada la vacunación indicada para tu edad y estado de salud.
- Quédate en casa cuando tengas síntomas respiratorios.
- Mejora la ventilación de los espacios interiores.
- Usa una mascarilla bien ajustada cuando estés enfermo, durante la recuperación o en entornos de mayor riesgo.
- Evita espacios cerrados y concurridos si tienes un riesgo elevado de complicaciones.
- Realiza una prueba cuando pueda orientar el tratamiento o ayudar a proteger a otras personas.
- Busca atención temprana si tienes factores de riesgo, ya que algunos tratamientos deben iniciarse durante los primeros días.
- Cubre la tos y los estornudos.
- Lava tus manos con agua y jabón o utiliza una solución con alcohol cuando no estén disponibles.
La vacunación disminuye principalmente el riesgo de enfermedad grave y, según la evidencia disponible, también puede reducir la probabilidad de desarrollar COVID persistente.
Rehabilitación para COVID persistente en Los CabosSi después de haber tenido COVID-19 continúas con fatiga, falta de aire, palpitaciones, mareos o dificultad para retomar tus actividades, una valoración profesional puede ayudarte a identificar qué tipo de rehabilitación es apropiada.
En Los Cabos, el calor también puede agravar la fatiga, las palpitaciones y la intolerancia ortostática. El horario, la hidratación y el ambiente donde se realiza la actividad deben considerarse dentro del tratamiento.
No comiences un programa intenso por tu cuenta. La rehabilitación debe respetar tus límites y la respuesta de los días posteriores, no solo cómo te sientes durante el ejercicio.
Agenda una valoración de rehabilitación en Los Cabos¿Sigues presentando síntomas después del COVID-19? Nuestros especialistas pueden evaluar tu capacidad respiratoria, tolerancia a la actividad y necesidades de rehabilitación para diseñar un plan seguro y personalizado.
Agenda una cita con nuestros especialistas en Los Cabos vía WhatsApp:
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Si presentas dolor intenso en el pecho, dificultad grave para respirar, desmayo, confusión o deterioro repentino, acude directamente al servicio de Urgencias.
Preguntas frecuentes sobre rehabilitación y COVID persistente1. ¿Qué es el COVID persistente?
Es una condición en la que los síntomas continúan, aparecen o reaparecen después de la infección inicial. Puede afectar varios sistemas y limitar las actividades cotidianas.
2. ¿Cuánto tiempo puede durar?La duración varía. Muchas personas mejoran gradualmente durante los meses posteriores, pero algunas continúan con síntomas durante un año o más.
3. ¿Existe una prueba para diagnosticarlo?No existe una prueba única que lo confirme o descarte. El diagnóstico se basa en la historia clínica, los síntomas, la exploración y los estudios necesarios para descartar otras causas.
4. ¿Debo hacer ejercicio si tengo COVID persistente?Depende de tus síntomas. El ejercicio puede ayudar si existe desacondicionamiento y no se presenta malestar post-esfuerzo. Si la actividad causa una recaída tardía, el tratamiento debe priorizar el manejo de la energía.
5. ¿Qué es el malestar post-esfuerzo?Es el empeoramiento de los síntomas después de una actividad física o mental. Puede aparecer entre 12 y 48 horas después y durar días o semanas.
6. ¿La fisioterapia respiratoria puede ayudar?Puede ser útil cuando existe una alteración respiratoria identificada. Los ejercicios deben elegirse según la causa de la falta de aire y no aplicarse igual a todos los pacientes.
7. ¿Cómo sé si estoy haciendo demasiado?Una señal importante es sentirte notablemente peor durante las horas o los días posteriores a la actividad. Llevar un registro puede ayudar a identificar el nivel que desencadena recaídas.
8. ¿Qué es el pacing?Es una estrategia para distribuir y adaptar las actividades según la energía disponible, incorporando descansos antes de alcanzar el agotamiento.
9. ¿Puedo regresar al trabajo durante la rehabilitación?Sí, pero algunas personas necesitan un regreso gradual, horarios flexibles, pausas adicionales, trabajo remoto o modificaciones temporales de sus funciones.
10. ¿Cuándo debo acudir a Urgencias?Busca atención inmediata si presentas dolor intenso en el pecho, dificultad grave para respirar, desmayo, confusión, debilidad repentina, problemas para hablar o una saturación de oxígeno baja.
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