BlueNet SPECIALITIES
Medicina Interna

Influenza: síntomas, tratamiento y prevención

Conoce los síntomas de influenza, quiénes tienen mayor riesgo, cuándo usar antivirales y en qué momento acudir al médico en Los Cabos.

Influenza: síntomas, tratamiento y prevención
Influenza: síntomas, tratamiento y cuándo acudir al médico

La influenza es una infección respiratoria contagiosa causada principalmente por los virus influenza A y B. Afecta la nariz, la garganta y, en algunos casos, los pulmones. Puede presentarse durante todo el año, aunque en México circula con mayor intensidad durante los meses de otoño e invierno.

En muchas personas provoca una enfermedad de corta duración. Sin embargo, no debe confundirse con un resfriado fuerte: la influenza puede causar neumonía, agravar enfermedades crónicas y requerir hospitalización, especialmente en niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con determinadas condiciones de salud.

Reconocer los síntomas y solicitar atención médica a tiempo permite valorar si se necesita una prueba diagnóstica o tratamiento antiviral.

¿Qué es la influenza?

La influenza, conocida también como gripe, es una enfermedad causada por virus que infectan el aparato respiratorio. No es lo mismo que la llamada “gripe estomacal”, expresión utilizada de manera incorrecta para referirse a infecciones que producen principalmente diarrea y vómito.

Los síntomas de influenza suelen comenzar entre uno y cuatro días después de la exposición, con un promedio aproximado de dos días. A diferencia del resfriado común, con frecuencia aparecen de forma repentina.

Síntomas de influenza

Los síntomas pueden variar según la edad, el estado de salud y la respuesta inmunitaria de cada persona.

Los más frecuentes son:

  • Fiebre o sensación de fiebre.
  • Escalofríos.
  • Tos, generalmente seca.
  • Dolor de garganta.
  • Congestión o escurrimiento nasal.
  • Dolor muscular o corporal.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio intenso.
  • Debilidad general.
  • Disminución del apetito.

Algunas personas pueden tener influenza sin presentar fiebre. En los niños también pueden aparecer náuseas, vómito o diarrea junto con los síntomas respiratorios.

Diferencias entre influenza, resfriado y COVID-19

La influenza y el resfriado son enfermedades respiratorias diferentes. Aunque comparten algunos síntomas, suelen evolucionar de manera distinta.

Influenza
  • Generalmente comienza de forma repentina.
  • Puede causar fiebre, escalofríos y dolor muscular intenso.
  • El cansancio puede ser considerable.
  • Tiene mayor riesgo de complicaciones.
Resfriado común
  • Suele comenzar de forma gradual.
  • Predominan la congestión, el escurrimiento nasal y los estornudos.
  • Los dolores corporales y la fiebre son menos frecuentes o más leves.
  • Normalmente causa una enfermedad menos intensa.
COVID-19

COVID-19 y la influenza pueden producir fiebre, tos, cansancio, dolor de garganta, congestión y dolor muscular. No siempre es posible diferenciarlos únicamente por los síntomas.

Una prueba puede ser necesaria cuando el resultado cambie el tratamiento, cuando la persona tenga factores de riesgo o cuando el cuadro sea grave. También es posible presentar influenza y COVID-19 al mismo tiempo.

¿Cómo se contagia la influenza?

La influenza se transmite principalmente mediante partículas respiratorias que una persona infectada libera al hablar, toser, estornudar o respirar. El contagio es más probable durante el contacto cercano y en espacios cerrados con ventilación insuficiente.

Con menor frecuencia, una persona puede infectarse después de tocar una superficie contaminada y llevarse las manos a los ojos, la nariz o la boca.

El virus puede detectarse desde aproximadamente un día antes de que comiencen los síntomas y hasta cinco o siete días después. La capacidad de contagiar suele ser mayor durante los primeros tres días de la enfermedad. Los niños pequeños y las personas con defensas debilitadas pueden transmitirlo durante más tiempo.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de complicaciones?

Cualquier persona puede desarrollar una influenza grave, pero el riesgo aumenta en:

  • Niños menores de 5 años, especialmente menores de 2.
  • Adultos de 65 años o más.
  • Mujeres embarazadas.
  • Personas durante las primeras dos semanas después de terminar el embarazo.
  • Residentes de asilos o centros de cuidados prolongados.
  • Personas con asma o enfermedad pulmonar crónica.
  • Pacientes con enfermedades cardíacas.
  • Personas con diabetes.
  • Pacientes con enfermedad renal o hepática.
  • Personas con trastornos neurológicos o neuromusculares.
  • Pacientes inmunosuprimidos por una enfermedad o tratamiento.
  • Personas con obesidad grave.
  • Menores que reciben tratamiento prolongado con aspirina o salicilatos.

Si perteneces a uno de estos grupos y presentas síntomas compatibles con influenza, comunícate con un médico lo antes posible, aunque el cuadro todavía parezca leve.

Posibles complicaciones de la influenza

La neumonía es una de las complicaciones más importantes. Puede ser causada directamente por el virus o por una infección bacteriana secundaria.

Otras complicaciones incluyen:

  • Deshidratación.
  • Infecciones del oído en niños.
  • Sinusitis.
  • Crisis de asma.
  • Agravamiento de enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Descontrol de la diabetes.
  • Empeoramiento de insuficiencia cardíaca.
  • Inflamación del corazón.
  • Inflamación del cerebro.
  • Daño muscular.
  • Insuficiencia respiratoria.
  • Sepsis.

Una señal de posible complicación es mejorar inicialmente y después volver a presentar fiebre, tos más intensa o dificultad respiratoria.

¿Cómo se diagnostica?

El médico valorará los síntomas, el tiempo de evolución, los antecedentes médicos y la circulación de influenza en la comunidad.

En algunos casos puede solicitar una prueba respiratoria, especialmente cuando:

  • La persona tiene riesgo elevado de complicaciones.
  • Los síntomas son graves o progresivos.
  • Se requiere hospitalización.
  • El resultado puede modificar el tratamiento.
  • Es necesario diferenciar influenza de COVID-19 u otra infección.

Una prueba rápida negativa no siempre descarta influenza. El médico decidirá si se necesita una prueba molecular más sensible o si debe iniciar tratamiento con base en la valoración clínica.

Tratamiento de la influenza

Las personas con un cuadro leve y sin factores de riesgo generalmente pueden recuperarse en casa con:

  • Descanso.
  • Consumo suficiente de líquidos.
  • Alimentación tolerada.
  • Medicamentos para aliviar fiebre o dolor, cuando sean apropiados.
  • Vigilancia de señales de alarma.

No deben administrarse antibióticos para tratar una influenza no complicada, ya que estos medicamentos no actúan contra los virus. Solamente se utilizan cuando el médico diagnostica o sospecha una infección bacteriana adicional.

Los niños y adolescentes con influenza no deben recibir aspirina ni medicamentos que contengan salicilatos, debido al riesgo de síndrome de Reye, una complicación poco frecuente pero grave.

¿Cuándo se indican antivirales?

Los antivirales contra la influenza son medicamentos de prescripción. Pueden reducir la duración de los síntomas y el riesgo de algunas complicaciones.

El beneficio suele ser mayor cuando se inician durante las primeras 48 horas, pero ese plazo no debe interpretarse como un límite absoluto. Según las recomendaciones clínicas de los CDC actualizadas en 2026, el tratamiento puede seguir siendo beneficioso después de 48 horas en personas hospitalizadas o con enfermedad grave, progresiva o complicada.

El tratamiento temprano es especialmente importante para:

  • Personas hospitalizadas.
  • Pacientes con síntomas graves o que empeoran.
  • Personas con alto riesgo de complicaciones.
  • Mujeres embarazadas o en posparto reciente.
  • Niños pequeños y adultos mayores con sospecha de influenza.

Cuando existe una indicación clara, el tratamiento no siempre debe retrasarse mientras se espera la confirmación de laboratorio. El médico seleccionará el antiviral según la edad, el embarazo, la función renal, los antecedentes y la gravedad del cuadro.

Vacuna contra la influenza

La vacunación anual es la principal medida para reducir el riesgo de influenza y sus complicaciones. Las vacunas se actualizan periódicamente para responder a los virus que se espera que circulen durante cada temporada.

La recomendación general es vacunar cada año a las personas a partir de los 6 meses de edad, salvo que exista una contraindicación específica. En México, las campañas públicas establecen grupos prioritarios y lineamientos que pueden cambiar cada temporada.

La vacuna:

  • No puede garantizar que una persona no se infectará.
  • Puede disminuir el riesgo de enfermar.
  • Reduce el riesgo de hospitalización y complicaciones.
  • No causa influenza.
  • Debe aplicarse nuevamente cada temporada.

La formulación puede ser trivalente o tetravalente según el país, la temporada y las disposiciones sanitarias. Por ejemplo, los lineamientos mexicanos para la temporada 2025–2026 contemplaron una vacuna tetravalente, mientras que Estados Unidos utilizó formulaciones trivalentes. Por eso conviene evitar recomendaciones basadas únicamente en el número de cepas y consultar la formulación autorizada en México para cada campaña.

¿Las personas con alergia al huevo pueden vacunarse?

En la mayoría de los casos, sí. Las recomendaciones actuales de los CDC indican que una persona con alergia al huevo puede recibir cualquier vacuna contra la influenza adecuada para su edad y estado de salud, sin medidas especiales adicionales a las utilizadas para cualquier vacunación.

Esto es distinto de haber presentado una reacción alérgica grave a una dosis previa de la vacuna o a otro de sus componentes. En ese caso, es indispensable consultar al médico antes de vacunarse.

Cómo prevenir el contagio

Además de la vacunación anual, estas medidas ayudan a reducir la transmisión:

  • Lava tus manos con agua y jabón.
  • Utiliza desinfectante con alcohol cuando no puedas lavarlas.
  • Evita tocarte los ojos, la nariz y la boca.
  • Cubre la tos o el estornudo con un pañuelo o con la parte interna del codo.
  • Desecha inmediatamente los pañuelos usados.
  • Mejora la ventilación de los espacios interiores.
  • Evita el contacto cercano con personas enfermas.
  • Considera usar una mascarilla bien ajustada en espacios cerrados concurridos o al convivir con personas vulnerables.
  • Limpia las superficies de contacto frecuente.
  • No compartas vasos, cubiertos ni objetos personales mientras estás enfermo.

Si tienes síntomas, permanece en casa y evita el contacto con otras personas. Puedes retomar gradualmente tus actividades cuando, durante al menos 24 horas, tus síntomas hayan mejorado en general y no hayas tenido fiebre sin utilizar medicamentos para bajarla.

Durante los cinco días siguientes, mantén precauciones adicionales, como ventilación, higiene de manos, mascarilla y distancia cuando estés cerca de personas vulnerables.

¿Cuándo debes acudir al médico?

Solicita una valoración temprana si:

  • Perteneces a un grupo de alto riesgo.
  • Estás embarazada o en las primeras semanas del posparto.
  • Los síntomas son intensos.
  • La fiebre persiste o reaparece.
  • La tos empeora.
  • Tienes una enfermedad crónica.
  • No puedes mantener una hidratación adecuada.
  • Tus síntomas mejoraron y después regresaron con mayor intensidad.

Una consulta oportuna permite valorar la necesidad de pruebas, antivirales y vigilancia de complicaciones.

Señales de alarma en adultos

Acude a Urgencias si se presenta:

  • Dificultad para respirar.
  • Dolor o presión persistente en el pecho o abdomen.
  • Mareo persistente, confusión o dificultad para despertar.
  • Convulsiones.
  • Falta de orina o signos de deshidratación.
  • Debilidad o dolor muscular intenso.
  • Coloración azulada o grisácea en labios o piel.
  • Empeoramiento de una enfermedad crónica.
  • Fiebre o tos que mejoran y después regresan o empeoran.
Señales de alarma en niños

Busca atención urgente si el menor presenta:

  • Respiración rápida o dificultad para respirar.
  • Hundimiento de las costillas al respirar.
  • Labios o rostro azulados o grisáceos.
  • Dolor en el pecho.
  • Deshidratación, boca seca, ausencia de lágrimas o disminución importante de la orina.
  • Somnolencia excesiva o poca interacción.
  • Convulsiones.
  • Dolor muscular tan intenso que no quiere caminar.
  • Fiebre o tos que mejoran y después empeoran.
  • Cualquier fiebre en un bebé menor de 12 semanas.
Agenda una valoración médica en Los Cabos

Si presentas síntomas de influenza, perteneces a un grupo de riesgo o necesitas orientación sobre vacunación, agenda una consulta con un especialista en Medicina Interna de BlueNetHospitals Los Cabos. En pacientes pediátricos, la valoración deberá realizarse con Pediatría.

📲 Agenda tu cita vía WhatsApp:
+52 (624) 151 0693

Si tienes dificultad para respirar, dolor en el pecho, confusión, convulsiones o cualquier señal de alarma, acude directamente a Urgencias.

📞 Emergencias BlueNetHospitals Los Cabos:
+52 (624) 104 3911

Preguntas frecuentes
1. ¿Cuál es la diferencia entre influenza y gripe?

No existe diferencia: influenza y gripe se refieren a la misma infección respiratoria. La llamada “gripe estomacal” no es influenza y suele estar causada por otros virus.

2. ¿La influenza siempre causa fiebre?

No. Aunque la fiebre es frecuente, algunas personas con influenza no la presentan, especialmente adultos mayores o pacientes con ciertas condiciones de salud.

3. ¿Cuánto dura la influenza?

La mayoría de las personas mejora en aproximadamente una semana. La tos, el cansancio y la debilidad pueden durar dos semanas o más.

4. ¿Cuánto tiempo puede contagiar una persona?

Una persona puede transmitir el virus desde aproximadamente un día antes de los síntomas hasta cinco o siete días después. Los niños pequeños y las personas inmunosuprimidas pueden contagiar durante más tiempo.

5. ¿Los antibióticos sirven para tratar la influenza?

No. Los antibióticos no actúan contra los virus. Pueden ser necesarios únicamente si un médico diagnostica una infección bacteriana secundaria.

6. ¿Cuándo debo tomar un antiviral?

Los antivirales deben ser indicados por un médico. Funcionan mejor si se inician durante las primeras 48 horas, pero también pueden ser beneficiosos más tarde en personas hospitalizadas, con alto riesgo o con enfermedad grave.

7. ¿La vacuna puede causar influenza?

No. Las vacunas inyectables contra la influenza no causan la enfermedad. Algunas personas presentan dolor en el lugar de aplicación, cansancio o fiebre leve durante un periodo corto.

8. ¿Puedo vacunarme si soy alérgico al huevo?

Generalmente sí. La alergia al huevo no requiere precauciones especiales adicionales para recibir una vacuna adecuada. Si tuviste una reacción grave a una vacuna anterior, consulta a tu médico.

9. ¿Puedo tener influenza y COVID-19 al mismo tiempo?

Sí. Es posible tener ambas infecciones simultáneamente. Debido a que comparten síntomas, el médico puede recomendar pruebas específicas.

10. ¿Cuándo debo ir a Urgencias?

Acude de inmediato si presentas dificultad para respirar, dolor en el pecho, confusión, convulsiones, coloración azulada, deshidratación grave o síntomas que mejoran y después regresan con mayor intensidad.